Fue en 2019, en la boda de una amiga de Tatiana, donde coincidió con una influencer que llevaba un BLUELOW de cordón: Lo llevaba con un vestido precioso. Le encantó ver a esta influencer con un BLUELOW, pero no le gustó nada cómo combinaba con su vestido.
Esto lo cambió todo y su mente se abrió a nuevos diseños. Y llegó el COVID.
De ahí surgió algo más que una colaboración. BLUELOW empezó a confeccionar los straps con textiles con otra intención. No como algo práctico, sino como una pieza que forma parte de cómo te vistes. Porque al final, todo lo que llevas —incluso el móvil— dice algo de ti.
Con la llegada del COVID llamó a Álvaro, de POYDEL, quien previamente había diseñado su vestido de boda. Tatiana estaba dándole vueltas a la confección de straps de tela. Para Álvaro, con el confinamiento, no había bodas en el horizonte. Era un match perfecto.
Las primeras reuniones fueron con un salvoconducto en mano, reuniéndose en la primera oficina que tuvo BLUELOW. Parecían reuniones clandestinas.
BLUELOW no nació en el confinamiento. Pero sí sus estándares de calidad, estilo y diseño.
Durante años Tatiana dirigió en solitario la marca sola en Madrid y, en 2024, Natalia, su hermana, que había vivido en Londres durante nueve años trabajando en ventas y e-commerce, se muda de vuelta a Madrid y decide unirse al proyecto. Es aquí cuando la marca deja de ser la pasión de una sola mujer y se convierte en un proyecto familiar.
Dos hermanas y una única manera de enfocar la belleza en las cosas cotidianas que realzan tu imagen, tu estilo y tu manera de vestir.
Su ojo había estado entrenado desde pequeñas, desde antes que ninguna de las dos lo supiera, y no por casualidad. Crecieron en Colombia, en un hogar lleno de color, en el que la belleza no era casual, ni común.
Su madre siempre ha tenido la habilidad de mezclar prendas, piezas económicas, junto con otras de marca, y hacerlo ver todo como si fuera de lujo. Su padre, apasionado del arte, llenaba la casa de esculturas, color y piezas con mucha historia.
Es ahí donde nace su ojo por el diseño, no de artículos de moda o de haberlo estudiado. Es innato en ellas. Nace de un hogar en el que el color y la artesanía era una manera de comunicarse, de expresarse. Donde cada detalle era una elección tomada con intención.
“Nuestro objetivo hoy es crear piezas que acompañen a nuestras clientas una y otra vez. Que se adaptan a ti según pasen los años. Creemos en esos accesorios que, sin darte cuenta, te hacen sentirte mejor cuando te las pones”.
